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| Aquí, queremos contar historias de las diferentes soderias de nuestro país. Creemos en nuestra humilde
opinión, que será de gran interés para la comunidad, ya que la mayoría de las soderías (por no decir todas), eran
emprendimientos familiares, que por lo general trabajaban los hombres de familia, sus mujeres y en muchos
casos hasta sus hijos. Por ende, pretendemos en cierta forma rendirles un pequeño homenaje a todos aquellos
que hicieron que la soda y el sifón sean una tradicion en la mesa de los argentinos. Si alguien quiere contar su historia, solo tiene que enviarla por e-mail info@museodelasoda.com.ar , si cuenta con fotos, tambien pueden enviarlas. Queremos que este espacio lo hagamos entre todos. Desde ya, muchas gracias. |
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Luis Alberto Taube. Director Museo de la Soda y el Sifòn |
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Sodería Marzorati y Pontiroli |
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| Sodería Clemente Riganti. La sodería funcionaba en el barrio de Villa Ballester, más específicamente en la calle Lacroze al 571. Fue creada por el Sr. Rimondi en el año 1923 y en esa época Clemente Riganti era encargado de verificar repartos. Luego de unos años mi bisabuelo logra formar parte de la empresa como socio y la fábrica cambió su nombre por “Rimondi – Riganti”. En 1926, Clemente alcanza su mayor anhelo y luego del esfuerzo personal y de toda su familia logra ser el único dueño. El nombre con el que se caracterizaba la sodería era “Clemente Riganti y CIA S.R.L - Soda 90”. El número 90 correspondía al número de registro que la municipalidad le asignaba a las fábricas que se dedicaban a esta actividad. Clemente Riganti y su esposa María Paula de Monte, fueron los encargados de llevar adelante la fábrica junto con sus 4 hijos varones, Clemente (el mayor), Raúl, Enrique y Juan Carlos. Sus nueras fueron de gran ayuda ya que trabajaban en el área administrativa, Nelly Lopez de Riganti (Esposa de Enrique} y Josefina Pacheco de Riganti (Esposa de Raúl) trabajaron arduamente para que la empresa funcione durante 53 años. Las zonas de reparto eran Villa Ballester, Boulogne y San Martín. Como toda empresa familiar todos colaboraban y los repartos comenzaron siendo en carretas tiradas a caballo hasta modernizarse y repartir en camiones. En aquellas épocas llegaron a tener 80 repartos más los empleados de fábrica, aproximadamente 120 empleados en total. En 1976, la familia decidió cerrar la fábrica y hoy, en su lugar, funciona el Club llamado “La Calle”. Al día de hoy muchos ballesterences recuerdan con cariño la soda que todos los días acompañaba sus comidas diarias, sus reuniones, sus tristezas y sus alegrías. La dedicación, el sacrificio, el trabajo, la cooperación, la generosidad, la honestidad, y por sobre todo el amor, son todas virtudes que caracterizan a esta familia y son valores que van a perdurar en todos nosotros. Sus tatara nietos, bisnietos, nietos, hijos y nueras están orgullosos del apellido RIGANTI. Recuerdan con amor y extrañan profundamente a los que hoy no nos acompañan día a día, pero estarán siempre en nuestros corazones. Escrito con amor por María Cecilia Belzunce (Nieta de Enrique Mario Riganti) |
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| Sodería La Cristalina. Esta Soderia estaba ubicada en Berisso, Provincia de Bs. As. Fue fundada en el año 1951 por los Señores Bock y Guruciaga en la calle Ostende Nº 1024 entre Perseverancia e Hipólito Yrigoyen, luego fue comprada en el año 1956 por la familia Cagliardi, que traslado la Soderia a calle Ostende Nº 936 entre Guayaquil y Punta Arenas, donde se hizo conocida. El comienzo es con Emilio Cagliardi y su esposa Flora Ana Clara Pucciarelli, quienes ya habían trabajado en otros rubros, como sastre y lechero, pero Emilio muere en 1957 y sus hijos Víctor, Emilio, Celia y Rodolfo se hacen cargo de la fabrica hasta el año 1970, fecha en que con otras fabricas de Soda de Berisso, se fusionan y forman Soda IVESS Berisso. Gracias por esta Historia a Víctor Cagliardi y a su esposa Ana Semenas. |
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| Sodería La Porteña. Ubicada en la ciudad de Villa Mercedes, Provincia de San Luis. No hay fecha exacta, pero sabemos que funcionó a principios del Siglo XX, ya que se encontró una factura de 1911. Hicieron excavaciones del lugar encontrando solo vidrios de diferentes colores que pertenecían a los sifones importados de Europa. Solo se pudo hallar un Sifón en la Provincia de La Pampa, que seria de los años 30, pues el sifón era de una capacidad de 1 litro. Agradecemos por el aporte brindado, tanto de la historia como del material fotográfico, al Señor Félix Rubén Tolosa. |
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| Soderia Manuel López. Valentín Alsina | Lanús | Prov de Buenos Aires. Leyendo La Nación del día de la fecha (14/11/2003) me encontré con la dirección de la pagina web y luego de mirarla estoy escribiéndoles. Tengo 56 años y mi padre fue dueño de una “fabrica de soda” en mi infancia. Estaba en Valentín Alsina (Lanus) y se llamaba “Soda Manuel López”. El mismo llenaba los sifones, con cabeza de metal, los colocaba en pesados cajones de madera y hacia el reparto en una “chata” tirada por una yegua, que aun recuerdo con cariño. Su maquina tenia capacidad para llenar dos sifones. Luego cuando vino “el progreso” vendió su reparto y todos sus elementos a la empresa “El Torrente” que se había mecanizado y modernizado. De todo esto conservo tres sifones que llevan el nombre y apellido de mi padre y que son un orgullo para mi y mis hijos. Alicia López. |
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| Soderia La San Isidro. San Isidro | Prov. Buenos Aires. La fabrica de mi familia, se creo por el año 1907, mi abuelo Gregorio Santa Maria se asocio al Sr. Daneri quien ya tenia alguna patente de aguas gasificadas y quedo conformada (Daneri & Santa Maria) dueña de la marca de soda “La San Isidro”. La fabrica estaba situada en San Isidro (Prov. De Buenos Aires) en la Av. Centenario 1100. Recuerdo que había una foto mural en una oficina de la fabrica de todas las chatas de reparto con sus tiros de caballos en el frente de la soderia sobre la avenida de tierra todavía. Los Santa Maria eran cuatro hermanos en la fabrica que tenia un importante predio que constaba de vivienda, oficinas, sala de fabricación y reparación de envases, deposito de envases, taller mecánico (antes establo) y garage para todos los camiones con acceso a la planta uno por la avenida antes mencionada y otro por una calle lateral. Mi idea es que cuando yo era chico la zona de reparto era importante. Gracias. Alejandro Santa Maria. |
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| Sodería Amigo. La Historia comienza en 1949, cuando los hermanos López ( Benigno, Sara, Alberto, Julio y Elena ) sentían que con su trabajo ( Benigno, el mayor, trabajaba en la Bernalesa, Alberto en un banco y Julio en una oficina en Buenos Aires) no podían mas que mantener su casa y pequeños gastos y uno de los hermanos leyó un aviso en la revista Patoruzù, sobre la fabricación de soda, este aviso pertenecía a la fabrica de máquinas de soda Sánchez-Bravo y Cia de Capital Federal y pensaron que la venta de Soda, podría ser una fuente de trabajo para mantener su hogar. La fabrica comenzó a funcionar en calle Buenos Aires Nª 631 de Berazategui, primero compraron una maquina de Soda de 1 pico y 200 sifones de vidrio, también adquirieron una jardinera con caballo para el reparto y a partir de ahí, había que conseguir clientes.... No habiendo pasado un mes desde que empezaron con la venta de Soda, que tuvieron que comprar otros 200 sifones mas, a los pocos meses 400 sifones y a su vez fueron aumentando la clientela. Al ver que la fabrica, estaba dejando sus frutos, primero uno de los hermanos y luego todos, dejaron de trabajar donde lo hacían y se dedicaron exclusivamente a la Soderia. En el año 1951 compraron otra fabrica de Soda que pertenecía al Señor Vizay y al Señor Fernández, que estaba ubicada en calle 25 de Mayo casi esquina San Lorenzo de Berazategui, quien ya tenía para su reparto, una jardinera y una chata, mas unos 5000 sifones aproximadamente, gran cantidad de cajones, maquina llenadora y una clientela ya formada, al tener 2 Soderias los Hermanos, vieron que no daban abasto y deciden incorporar al negocio al Seño Ochoa, un cuñado de ellos y a partir de ahí la fabrica comenzó a llamarse AMIGO de Hermanos López y Ochoa ( ver foto Sifón que utilizaban), también adquirieron 2 jardineras y varios caballos para el reparto, este abarcaba Berazategui, Ezpeleta, Villa España y casi llegaba hasta la ruta 2. Estimado Luís: A continuación pasaré a contarte algunas cosas que recuerdo, siempre anécdotas. El lunes 28 de junio de 2010, a las 22 horas, pasaron por Crónica TV un programa recordando los 20 años de la muerte de Marrone. Contaba también anécdotas de su vida y en una de ellas dijo: “Yo fui el inventor de la alcancía de vidrio, así se veían los ahorros” Pero él no lo sabía pero el que “inventó” eso fue mi hermano mayor, Benigno, pues alrededor de 1950, con paciencia y una piedrita esmeril, le hizo una ranura en la parte superior de un sifón, con su correspondiente cabeza. Para qué? Pues en ella debíamos depositar una suma determinada ( 0,20 , 0,30, 0,50 cts.) y en concepto de “multa”, cada vez que no hacíamos algo establecido: poner la jardinera en su lugar, colgar los aperos en su lugar, atender el caballo correctamente cada vez que volvíamos del reparto, y así varias otras obligaciones. Al fin de tantos meses lo “invertíamos” en una comida familiar. Así que Marrone estaba equivocado, lógico pues no nos conocía. Los nombres de los caballos…. Al que tenía que “proteger” de los truenos se llamaba “Porteño”(ver fotografía con Benigno); otros, el que usaba siempre yo “Petiso” y a veces, cuando nos enojábamos él y yo ….. “Guacho!!!!” le gritaba, y entendía…; “Indio”, “Leal”, “Noble”, “Negrito”, “Negro”, “Colorado”. Otros no recuerdo en este momento, pues fueron muchos los que pasaron por la sodería. Los caballos se los comprábamos por lo general, a un italiano que los iba a buscar al interior de la Provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Traía animales grandes y fuertes, que los llamaba “de arado” y que no conocían estar entre las varas de un carro. Teníamos que “hacerlo” nosotros. En aquel entonces en la dirección que estábamos nosotros establecidos, y mirando hacia el Oeste, era una zona despoblada, puro campo. Y allí íbamos con un carro y su caballo y “el nuevo”. Primero lo atábamos al costado (ladero) y dábamos unas vueltas; luego “al nuevo” lo poníamos entre las varas con el “hecho” a su lado. Subíamos uno de nosotros al carro (piloto de pruebas….!!!) y a disparar, pero el “hecho” lo iba frenando. Después de un rato, cuando veíamos que aflojaba, sacábamos el caballo “hecho”, y seguíamos con el nuevo. En realidad era bravo el asunto, pero no nos “achicábamos” pues ya teníamos práctica. Al par de horas “el nuevo”, “se entregaba”. Así lo acostumbrábamos durante cinco o seis días, hasta que no oponía más resistencia y se amansaba. Ya desde antes, cuando lo comprábamos, lo acariciábamos, le hablábamos, comenzábamos a pasarle la mano entre las patas y la verija, darle un baño, y cuando el herrero estaba conforme, le poníamos las herraduras.. Eso lo hicimos con un montón de animales, y por suerte, todos nos resultaron buenos. Salvo uno… Fue al que llamamos “Negrito”, que duró poco, pues era muy nervioso. De cuerpo chico pero fuerte. Un día, a la media hora de salir al reparto - lo llevaba mi cuñado Ochoa – cuando estaba a unas 6 cuadras de la fábrica, vimos que venía “disparado”, cayéndose cajones por el camino, y justo era a la salida de los chicos de una escuela. Cuando llegó al potrero donde los guardábamos, que estaba en diagonal con la fábrica, quiso entrar por la “tranquerita” - tenía más o menos, un metro de ancho – con el carro!!! Detrás, con la lengua afuera, mi cuñado. Se lo quería comer crudo!!!! No quedó más que salir con otro carro a recoger los cajones y sifones que quedaron desperdigados por la calle, que era de tierra; juntamos rotos – para no dejar los vidrios en la calle – y los sanos, que no eran tantos. Por suerte no lastimó a ningún escolar, de los cuales algunos, corrían detrás del carro a los gritos. Demás está decirte que al “Negrito”, lo dimos de baja, pues no tenía solución y no queríamos correr más riesgos. Porqué se asusto??? Vaya uno a saber. En realidad nos dio lástima prescindir de él, pero no quedaba otro camino. Mira, como éstas hay muchas más anécdotas y recuerdos. En estos días trataré de encontrar alguna foto para enviarte. Y de paso rememorar aquellos días. Y una curiosidad que espero me reveles: Cómo fue que se te ocurrió crear o fundar un Museo de la soda y un Club del sifón?? Tenías algo que ver con ellos o fue algo imprevisto?? Un fuerte abrazo y un cordial saludo…. ALBERTO Esta hermosa historia fue contada por Alberto López, uno de los dueños de la Soderia “Amigo”, de la ciudad de Berazategui, Provincia de Buenos Aires. |
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